25S Envoltem el Congrés i el Parlament


La democràcia està segrestada i hem de rescatar-la

El 25S envoltem el Congrés i el Parlament de Catalunya fins que dimiteixin. Perquè creiem que el temps de les decisions d’uns quants ha finalitzat; perquè, envers els qui volen deixar-nos sense futur, tenim els mitjans i la inteligència col·lectiva per decidir i construïr la societat que volem.

Perquè aquesta crisis evidencia que el nostre model polític, sorgit d’un pacte de la transició, està esgotat i no ens representa. Volem una nova Constitució que ens garantitzi una democràcia de veritat. Iniciem un procés constituent del poble i pel poble, mitjançant la democràcia directa perquè ja no necessitem intermediaris.

Si vols saber qui organitza aquesta convocatòria només has d’aixecar-te i mirar-te al mirall. Estem a l’atur, ens han tret la paga de Nadal, no podem pagar la matrícula universitària o els llibres dels nostres fills, no podem fer front a la hipoteca, ni a la pujada de l’IVA; som treballadores, estudiantes, autònomes, funcionàries i estem farts.

Si llegint això has sentit que formes part d’aquest gran col·lectiu que lluita per una democràcia de veritat i vols unirte o saber més, difon, descarrega l’octaveta que t’adjuntem, fes click aquí o segueix-nos a @25sBCN o @Coordinadora25S.
El 25S JO HI VAIG

I TU, T’HO PERDRÀS?

Octaveta [PDF]

One response to “25S Envoltem el Congrés i el Parlament

  1. Me gustaría compartir este articulo de Cristina Fallarás:
    La madre del crío rubio me saluda a la salida del cole. Que ya se le ha echado encima el desahucio, que le quedan cuatro días. Yo no hago cuentas, si dejo de pedalear me caigo. Que están buscando algún sitio que ocupar. Okupar, en realidad. Son algunas madres, desahuciadas, con los críos en este colegio concertado de buen nombre, casi todas separadas.

    En la calle miles de ciudadanos se dan con la testa contra las vallas que separan a las personas que cobran un sueldo de las que ni lo cobran ya ni tienen ninguna esperanza de hacerlo. Ese es el problema. No la miseria, no los desahucios, no la condena al arroz con arroz, sino la eternidad a la que están condenados la miseria y el arroz con arroz de las madres que se organizan en nuevas comunas urbanas.

    [Una manifestante es llevada por un antidisturbios el 25-S, en Madrid. | Reuters ]

    Una manifestante es llevada por un antidisturbios el 25-S, en Madrid. | Reuters

    ¿Por qué no imaginarlo? Pintar esa nave industrial con colores alegres, disimular el hormigón del suelo, la madre del niño rubio de sexto, la de las gemelas de segundo, yo misma… Cruzar los dedos para que el desalojo tarde mucho, y para que cuando llegue los niños lo vean. Educa mucho un desalojo tras un desahucio, eso educa más que todos sus planes, señorías. El periodista me dice Qué pintoresco, llámame cuando estéis ya dentro con los críos, es un reportaje de cojones. Pienso que bien podemos incluir también una gran pajarera, nos metemos dentro. Igual nos ganamos unos cacahuetes para el arroz viudo.

    En la calle algunos están de aquel lado de las vallas, con su sueldo creen que inferior al de antaño, e incluso se lamentan. No se dan cuenta de que ya no hay sueldo mayor o menor.

    Hay sueldo o la nada.

    Hay sueldo o la posibilidad de okupar una nave y llenarla de críos y volver a explicarles el mundo. Con otro discurso, eso sí.

    Hay sueldo o nada que perder, nada que respetar cuando a la nada que nos queda lo único que son capaces de ofrecerle es un mecano de vallas, un plantado de pistolones y porras, y algunas palabras que el joven político de izquierdas cree osadas. Pero su sueldo. Hay sueldo o la constatación de que todo esto se ha roto.

    Dicen que sucede porque los ricos –qué risa me da siempre eso de “los ricos”, ¿qué es un rico y hasta cuándo?— ya no tienen miedo. Que como no temen a los rojos, vamos a poner, a los obreros, vamos a llamarlos, o los guerrilla, han decidido que por qué van a seguir repartiendo, ¿no?, que se acabó el reparto. Dicen que es algo así. Sin embargo, yo veo miedo en la representación de ayer, ese defender, armados hasta los dientes, el Congreso. Defender de los representados el lugar donde ejercen sus representantes, con un pelotón de funcionarios públicos armados y nerviosos.

    Y si no es exactamente miedo, quizás debería empezar a serlo. Recuerden que las naves industriales y los pisos polvorientos van llenándose de aquellos que ya no tienen nada que perder. La nada para siempre, lo que ustedes llaman paro estructural y a este lado del mecano defensivo llamamos nohaysalida, la imagen de una eternidad de arroz con arroz y desalojo da a luz a una nueva manera de explicar este mundo, claro. La de este lado de la valla. Y a este lado de la valla, ya estamos okupando.

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